Abogado en despacho, abogado en empresa: ¿sólo cambia la mesa?

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Abogado en despacho, abogado en empresa: ¿sólo cambia la mesa?
 
LegalToday
 
Para Silvia Pérez-Navarro, socia directora de Iterlegis, “en la empresa, si bien se valora obviamente el perfil técnico, también cobra mucha importancia las competencias personales, fundamentalmente la capacidad de prestar un asesoramiento muy rápido, resolutivo y comercial, y la capacidad de interlocución con el negocio”.
 
Antonio Adami, que ha pasado del departamento de banking en despacho internacional a responsable legal de SunPower en Italia, y coordina Grecia, Malta, Israel, Australia y Arabia Saudí, “al trabajar in-house uno está en casa de su cliente. El trabajo viene a ser mas agitado y las respuestas en muchos casos se tienen que dar en el acto”.
 
Ahora que el mercado de trabajo de la abogacía empieza a moverse, no son pocos los abogados que trabajan en despachos, grandes o no tan grandes, que piensan en explorar la posibilidad de pasar al mundo de la empresa, concretamente a los departamentos jurídicos de las mismas, o como abogado único.
 
¿Cómo es este cambio?
 
Las cosas se están moviendo y eso se nota a todos los niveles, también porque la crisis económica ha obligado en muchos casos a repensar la estructura de los despachos y de los departamentos jurídicos de las empresas y ello, no en pocos casos, ha llevado a que en la práctica, quizá con una implicación de horas más discreta, se hayan hecho contrataciones. En este sentido, hace unas pocas semanas hablábamos en Legal Today acerca de las nuevas definiciones internas de los despachos de abogados.
 
El mercado legal ha cambiado, pero ¿cuánto? Silvia Pérez-Navarro, socia directora de Interlegis nos dice que “El mercado legal ha cambiado significativamente desde los últimos seis años aproximadamente, pues, coincidiendo con la recesión económica de España, por una parte, las empresas decidieron no contratar y reducir sus plantillas de abogados entre 2008 y 2012, y los despachos redujeron de forma muy considerable sus contrataciones de abogados desde 2010, y lo siguen haciendo. Por otra parte, desde 2013 en nuestra experiencia, las empresas ya volvieron a contratar abogados, siempre con cautela, y los despachos lo han retomado en 2014 ante las operaciones que empiezan a aparecer en el mercado y otras que se vislumbran”.
 
¿Qué tipo de abogado que ha trabajado en despacho toma la decisión de irse a la empresa?, ¿qué cambio en el perfil profesional requiere este paso? Silvia Pérez-Navarro comparte con nosotros su visión explicándonos que “Ahora ya nos encontramos con abogados de una experiencia de a partir de unos cuatro o cinco años que ya desea dejar el despacho e irse a una empresa, y, en general, abunda el perfil de abogado senior que no ve la posibilidad de ser nombrado socio en el despacho por la coyuntura actual, o aquél al que le atrae el mundo empresarial. El cambio que debe dar es hacia la consecución de capacidades como dar un asesoramiento rápido, resolutivo y comercial, y tener y acrecentar una capacidad muy sólida de interlocución con el negocio. Además, debe estar preparado para percibir una retribución inferior a la que tenía en su despacho”. Antonio Adami ha pasado de integrante del departamento de banking en despachos internacionales a responsable legal de SunPower en Italia, y coordina Grecia, Malta, Israel, Australia y Arabia Saudí. Adami puntualiza que “cada día mas noto que para empleos como abogado de empresa se pide experiencia en el sector especifico, es decir, conocimiento de industry”.
 
Paralelamente, sea en un despacho, sea en una empresa, parece ya establecida la idea de que el abogado tiene que tener o adquirir proactivamente un perfil comercial: “La realidad económica te obliga a ser más comercial, sea en el sector jurídico y en todos. En especial aquellos despachos que desean ver un crecimiento más rápido de negocio son los que principalmente buscan un perfil con habilidades de networking”, destaca Silvia Pérez-Navarro. En una jornada acerca de las nuevas tendencias en el headhunting legal español celebrado en ESADE hace unos días se subrayó en este sentido que los perfiles clásicos de abogados se han ampliado a nuevos roles, y las empresas ahora demandan figuras de desarrollo de negocio, responsables de relaciones laborales o líderes del sector para la internacionalización de empresas.
 
Ya sea en despacho que en empresa, prima a la hora de contratar la capacidad de relación y negociación se unen a las competencias más reclamadas para absorber la capacidad del mercado, junto a la iniciativa, la flexibilidad y la movilidad para ocupar un nuevo cargo dentro de un gabinete o empresa.
 
Hemos preguntado a Antonio Adami cuál es el gran cambio en su trabajo. Nos comenta que “Hay bastante diferencia. Al trabajar in-house esta uno en casa de su cliente. No hay que buscarse los clientes pero no hay distancia y el cliente también tiene muchos menos secretos para su “asesor jurídico“. El trabajo viene a ser mas agitado y las respuestas en muchos casos se tienen que dar en el acto”.
 
“Por este motivo, -profundiza Adami-, para quien quiere estar a contacto con el business, como en mi caso, es mucho mas interesante trabajar in-house que en un despacho porque desde dentro de la empresa se realizan muchas prácticas que aunque sean de tipo jurídico normalmente no se dejan hacer, por varias razones, a los abogados externos“.
 
Para Silvia-Pérez Navarro la principal diferencia entre el perfil profesional de un abogado de despacho y uno de empresa “viene marcada por el tipo de asesoramiento que requieren cada uno de estos dos tipos de organizaciones. Para un despacho, es clave una formación técnica muy elevada, un altísimo nivel de inglés y un gran rigor en un asesoramiento muy profundo para operaciones y asuntos muy especializados. Para la empresa, si bien se valora obviamente el perfil técnico, también cobra mucha importancia las competencias personales, fundamentalmente la capacidad de prestar un asesoramiento muy rápido, resolutivo y comercial, y la capacidad de interlocución con el negocio“.
 
Pero ¿es necesario o al menos útil que una abogado antes de ser in house trabaje en un despacho? Esta pregunta se la hemos hecho a Antonio Adami, por considerar que la respuesta es más precisa desde la experiencia. Nos dice que “No necesariamente, y es difícil dar una respuesta general”. “Mucho depende -sigue el responsable legal de SunPower en Italia-, bien del tipo de servicios legales internos donde se termine trabajando bien del tipo de despacho de donde se provenga; pero también de la clase de asesoría que se tendrá que prestar en la empresa que recibe al abogado. En un despacho, como abogado de mercantil, se pueda adquirir más formación y más especialización mientras que en una empresa se adquiere a la fuerza más flexibilidad en el desempeño del trabajo”.
 
“En mi caso concreto, empecé en un despacho internacional especializándome en banking, así que una cosa muy específica. En esos tipos de despachos hay mucha “jerarquía” por así decirlo, y bastante formalismo, en consecuencia el trabajo era muy especializado y controlado. Como responsable de asuntos legales de una multinacional americana, que ahora es mi realidad, que sin embargo en Europa era, de hecho, una start-up, tuve que montar una asesoría desde cero, con toda la flexibilidad de este mundo, es decir, tuve que volverme un medico de medicina general y de urgencias abandonando mi especialidad adquirida con formación y severa experiencia en el despacho”.
 
“El cambio ha sido muy interesante, concluye Antonio Adami, porque proceder de un despacho me ha permitido visualizar el trabajo de un modo muy estructurado y contar con una formación muy elevada, mientras que llegar a la empresa me ha impuesto flexibilidad”. “Pero -matiza- no es necesariamente así. Hay despachos pequeños donde hay menos especialización y al revés, empresas con asesorías muy estructuradas“.
 
¿Qué misiones tiene un abogado de empresa?
 
Una encuesta llevada a cabo por Accenture revela que el 49% de los directivos considera que una buena gestión del riesgo corporativo llevada por abogados de empresa puede aumentar las posibilidades de generar crecimiento rentable a largo plazo para su empresa. El 85% cree que esta función se ha convertido en un elemento impulsor de ventajas para su empresa.
 
Los cinco grandes retos que se verifica que están afrontando las empresas desde el punto de vista legal y que se gestionan desde el departamento jurídico son:
 
– Redución de costes.
– Alineación de la gestión de riesgos con la estrategia global del negocio.
– Respuesta a las exigencias normativas.
– Mejora de las capacidades de la empresa de enfrentar sus riegos (fiscales, laborales, corporate compliance).
– Mejorar la disponibilidad (capacidad de respuesta) y calidad de datos en la rutina diaria.

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