.abogado o abogado y punto

puntoJoaquim
.abogado o abogado y punto
 
El 30 de julio pasado se abrió el periodo de Sunrise (prometo usar los menos anglicismos posibles) para conseguir nombres de dominio bajo el dominio global “.ABOGADO”. Esto significa que cualquier despacho de abogados que tenga inscrita su marca en la Trademark Clearinghouse podrá solicitar su nombre con la extensión .abogado.
 
No cabe duda de que es una gran ventaja competitiva. El nombre de dominio se ha convertido en una seña de identidad en Internet. Son las nuevas marcas del mundo virtual. Quien tiene un nombre de dominio complicado, se le complica todo, desde el correo electrónico hasta su presencia en las redes sociales.
 
Hasta ahora en el mejor de los casos yo, por ejemplo, podría obtener el dominio “lopezbravoabogado.es” o “lopezbravoabogado.com” si quería que se supiera inmediatamente a qué me dedico y cuál es la forma en que me pueden localizar. Claro que como mis apellidos son corrientes puede que necesitara poner también mi nombre. Así me encontraría con un kilométrico “joaquinramonlopezbravoabogado.com”.Ahora puedo ser “lopezbravo.abogado” o incluso “joaquinramonlopezbravo.abogado”. No he ganado demasiado pero ya estoy claramente posicionado en cuanto a la profesión. El nombre no tiene arreglo: apellidos comunes y nombre compuesto me llevan donde me llevan.
 
Con algo de conocimiento en la materia y preocupado por lo que supone este nuevo dominio genérico, contacto con mi colegio de abogados y con el Consejo General de la abogacía. Les envío una breve nota informándoles de este “nacimiento” en la red, uno de los más de 1.400 alumbramientos que estamos teniendo en el último año y medio y que tendremos en un plazo aproximadamente igual hacia el futuro. Ciertamente hasta que se abra el proceso de obtención de nombre de dominio a todo el mundo (hacia el 28 de septiembre) no será un asunto urgente, pero dado que el primero que llega se lo queda (traducción libre de “first come first served”), creo que es importante tratar de darle un poco de publicidad entre los abogados. Porque el dominio “.abogado” no está gestionado por una empresa española, sino por la compañía Minds + Machines Group Limited una compañía de las Islas Vírgenes que ha participado activamente en el proceso de lanzamiento de los nuevos gTLD (generic Top Level Domains) Dominios genéricos de nivel superior, patrocinando muchos de ellos.
 
Pero a lo que iba. Silencio desde el Colegio, silencio desde el Consejo. Voy a la web del Consejo. Esperanzado, pincho en “Citas hasta noviembre imprescindibles para abogados: congresos, encuentros y jornadas”, uno de los primeros anuncios de la web. Pero no, no hay nada al respecto. Nada en la web. Nada en la agenda. Voy entonces a la página del ICAM. El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Nada en la página principal. Nada bajo el epígrafe “actualidad”. Parece que no debe importarnos nada de esto. Me paso por la web del ICAB, el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona. No puedo entrar en la página reservada, pero estamos ante la misma situación. Igual pasa en el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia o en el de Sevilla. Nada.
 
Empiezo a preguntarme si es que soy un paranoico y veo fantasmas donde no los hay. Internet es hoy un campo de actuación más. Y no me apetecería nada que si un cliente mío busca lopezbravo.abogado, le aparezca alguien (ni siquiera tendría la seguridad de que fuera un compañero) en Venezuela o en Colombia. Quiero salir yo. Porque esa es otra. Según el Informe “El español, una lengua viva” de 2.015 del Instituto Cervantes, nuestro idioma lo hablan o lo entienden unos 559 millones de personas, y es la tercera lengua de comunicación en Internet. Y el crecimiento es exponencial. Pero, entonces, ¿cómo es posible que el propio Instituto Cervantes no tenga este informe colgado en su web? No está en su página principal y si lo buscas en su página “internauta”, el Centro Virtual Cervantes www.cvc.cervantes.es, está publicado el informe ¡¡¡de 2.013!!! Y encabeza la búsqueda (ocho páginas de resultados) el informe de 2.012. Si el mismo Instituto Cervantes reconoce la importancia del español, ¿por qué no actualiza el contenido de su web? ¿Estamos locos?
 
Hay dos formas de enfrentarse a Internet. Una es de manera activa, creando contenidos, actualizándolos, promocionando que los que siguen la otra manera, la pasiva, nos vean, nos valoren, conozcan de nosotros. La otra es la manera pasiva, leyendo lo que dicen los demás, actuando a remolque, preocupados sólo por lo que otros nos dan. Permítaseme la comparación entre el padre que da de comer al niño y el niño que come. El padre elige cómo, cuándo y qué se come. Al niño apenas le queda el recurso de hacer pucheros ante la comida o esturrearla en la cara del padre con una pedorreta. Pero ninguna de esas actitudes cambiará su posición: siempre tendrá que comer lo que le den. Y lo más importante, no creará nada.
 
Nos llenamos la boca de la presencia del español en la red. Bien. De las más de 1.700 solicitudes para gestionar nuevos dominios, sólo 28 (sí veintiocho) están gestionados por empresas de países donde se habla español. Y de esos 28, sólo 15 son de España. Y de los 15, 7 de empresas (tres de ellos de Telefónica) y el resto de instituciones amparadas más o menos por la Administración. Gibraltar (español según reclamamos) tiene 62. No es un consuelo que Portugal sólo tenga dos (ambos de la misma empresa) o Brasil 11. “Los países de nuestro entorno” frase rimbombante cuando se nos quiere colocar a la cabeza del primer mundo, presentan cifras netamente mejores: Alemania 70, Gran Bretaña 51, Suiza 51, Francia 49, Holanda 19. Hasta Luxemburgo presenta 86 solicitudes, bien es verdad que la gran mayoría son de Amazon, residente en ese extraño paraíso fiscal en todo el centro de Europa. Y luego están nuestros primos italianos, con 6 solicitudes. No se trata de pretender tener las casi 900 solicitudes de Estados Unidos (más si les sumamos las de las Islas Caimán y las Islas Vírgenes, evidentemente promovidas desde esos paraísos fiscales por empresas estadounidenses), pero sí al menos haber luchado por nuestras cosas, esas por las que los más patriotas dicen luchar.
 
Nuestros productos y servicios emblemáticos carecen de una solicitud de dominio genérico de primer nivel. Aceite, Vino, Turismo, Naranja, no estarán en esta primera hornada en la Red. Sin embargo sí estará wine solicitada por tres compañías (gibraltareña, irlandesa y estadounidense) o vin (por una compañía estadounidense) independientemente de qué se decida ante la protesta presentada por … ¿España?, no por la Unión Europea. Hotel está en disputa por siete entidades de países distintos (Emiratos árabes, Gibraltar, Luxemburgo, Uruguay, Islas Vírgenes y dos estadounidenses). Más listos, Hoteles está solicitado (y ya delegado) por una compañía uruguaya y Hotels por una compañía Holandesa. No creo que esta situación se deba a falta de información. Me consta que mi despacho ha predicado en el desierto de las corporaciones de derecho público y privado (Consejos Reguladores, Fundaciones, entes rectores de indicaciones geográficas, asociaciones empresariales). A nadie parece importarle o quizá nadie detecta que sea importante utilizar un escaparate mundial como Internet para dejar claro cuáles son nuestros productos y servicios estrella como país.
 
Y en este ambiente aparece ahora el dominio de nivel superior “.abogado”. ¿Es de extrañar que a nadie, de las instituciones que acogen en su seno a los abogados, parezca preocuparle la absoluta ausencia de información? No digo ya siquiera facilitar la inscripción, negociar con la compañía que gestiona este dominio condiciones mejores o especiales para abogados españoles (o madrileños, o barceloneses, o valencianos, o sevillanos). No. Simplemente digo avisar a los compañeros abogados de que se abre esta posibilidad y de que si alguien se les adelanta al conseguir el dominio, recuperarlo puede ser imposible y en cualquier caso será una tarea larga y costosa. Que se lo pregunten a Clifford Chance y el dominio cliffordchance.attorney.
 
Tampoco se han preocupado estas entidades en contactar con la compañía que gestiona el dominio para ver en qué condiciones se va a conceder el nombre a quien lo pida. Se abre una peligrosa puerta para el intrusismo si los controles que ejerza el gestor del dominio no son los adecuados. Y no debemos olvidar que se trata de una sociedad (con ánimo de lucro por tanto) sita en un paraíso fiscal (Islas Vírgenes) con una regulación legal predecible y un desconocimiento de la regulación de la profesión en España que imagino será, como es habitual, descomunal. Si para nuestras abuelas lo que decía la radio siempre era verdad, y en el caso de nuestras madres ese papel se desplazó a la televisión, es evidente que ese hueco de “verosimilitud” lo ocupa hoy Internet. Y un desaprensivo con un dominio acabado en “.abogado” puede hacer mucho daño.
 
No puedo dejar de sentirme un marciano. No soy un joven entusiasta de Internet, ni un bloguero de moda, ni un experto comunicador a través de redes sociales, ni un Youtuber al uso. Estoy, es cierto, preocupado por los aspectos legales de ese nuevo país que es el mundo a través de Internet. Un país donde no rigen las reglas de Derecho Público que aprendí en la Universidad, sino las de derecho privado para regular cuestiones tan básicas como el derecho a la intimidad y a la propia imagen, la protección de mis datos personales o la defensa ante estafas, usurpaciones y otros delitos que en el mundo del derecho privado tienen muy mal arreglo. He defendido casos en los que ha acabado pagando el último de la cadena, normalmente alguien desesperado a quien unos “listos” en un país remoto (a veces imposible de conocer) le han puesto en bandeja un presunto “negocio” que ha resultado ser una estafa o una apropiación indebida, o un fraude. Y el pobre incauto, creyendo que todo lo que viene a través de Internet está “regulado”, ha sido el eslabón visible de esa cadena mientras que el origen quedaba libre para seguir captando incautos.
 
Así que lo que a mí me preocupa y veo que a mi alrededor apenas a nadie más debe ser una paranoia. Ni es importante que los abogados sepan a través de los representantes de sus colectivos la existencia de un dominio “.abogado”, ni el uso que del mismo se haga en el mundo se podrá deducir mal alguno para nuestra profesión. Ya se encargará de ello la empresa que pone en el mercado los nombres de dominio bajo “.abogado”, y vigilará que todos los documentos que le envíen son adecuados, comprobando la veracidad de todos y cada uno de los mismos. Vamos, como es la regla general en Internet.
 
Yo mientras tanto, por si acaso, voy a pedir mi nombre y mis apellidos. No vaya a ser que yo tenga razón y algún día alguien me los usurpe en Internet. Y voy a publicar este artículo con la vana esperanza de que otros compañeros que lo lean, hagan lo mismo. Y que los abogados seamos la punta de lanza en la penetración en Internet de lo español. Por los que vienen detrás, para que no sigan siendo simplemente colonias pasivas de quienes les dan los contenidos en papilla.
 
12 de agosto de 2.015
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Joaquín Ramón López Bravo
Abogado y Periodista
Portavoz de la Asociación Abogados por un COLEGIO-ético
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2 Respuestas a .abogado o abogado y punto

  1. Ali López de Lacalle 13/08/2015 en 10:51 am #

    Le aconsejas a Fer, Joaquín, que compre el dominio FernandoLópezdeLacalle. com. abogado o algo así? Entiendo eso? Se casa en San Sebastián y en el futuro es previsible que ejerza también abogacía privada, además de la de empresa. Consejossss, pide su amatxo.
    Besos a todos. Ali.

  2. Diego 15/10/2015 en 7:10 pm #

    Hola. Yo tampoco entiendo esta desinformación sobre algo realmente importante.
    En cuanto a que nos quiten el nombre bajo intrusismo entiendo que eso no es posible en tanto que para que te den el dominio es necesario acreditar que se es abogado.
    Desconozco si a un abogado que se llame pepe puede registrar paco.abogado…
    Y respecto a marcas o nombres de despachos, pues siempre y cuando compren el dominio en el periodo privilegiado que cada uno tenemos para comprar nuestra (nombredeldespacho.abogado), pues no debe haber problema si se está pendiente desde cada despacho en comprar el dominio, pero claro, si un despacho de renombre no compra el dominio en el plazo que tiene privilegiado para su marca, otro abogado podría comprarla ….
    En fin, que me preocupa un poco menos el tema legal porque creo que se ponen los medios suficientes para que ninguna desgracia ocurra. Pero claro, ante la desinformación que tenemos, pueden ocurrir infinitas “desgracias”.
    Saludos.

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