De Propuestas e Insinuaciones

joaquin
 
De Propuestas e Insinuaciones
 
JOAQUÍN RAMÓN LÓPEZ BRAVO
 
Cuando se convocaron las elecciones a decano del ICAM, respiramos aliviados. Habíamos pasado por la travesía del desierto silencioso a que nos sometió la actual decana en funciones. Silencioso y amordazado porque ninguna de las proposiciones que la asociación ABOGADOS POR UN COLEGIO ÉTICO fue ni siquiera sometida a la Junta General para que la misma decidiera sobre su tratamiento o rechazo, tal y como establecen los estatutos. Una más de las ilegalidades cometidas por la Junta de Gobierno. Silencioso porque nunca se explicaron las relaciones con los oscuros arbitrajes a los que siempre se ha hecho mención cuando se hablaba del ICAM y el Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAR). O esos viajes a América del Sur para participar en las sesiones del CIAR. O tantos gastos, cuentas tan raras que ni el propio tesorero de la Junta quiso firmarlas.
 
El ICAM ha sido estos últimos cinco años el coto privado de la Junta de Gobierno presidida por Gumpert muy bien acompañada por Iscar. No extraña que este último pretenda seguir la senda trochada, que es casi una autovía, por la Junta saliente. Al fin y al cabo pertenece al mismo grupo. Poco nuevo que ofrecer porque repite muchos puntos de su programa previo, entre otros el prometido hasta la saciedad voto electrónico que ni está ni se le espera pese a las constantes interpelaciones que la Junta de Gobierno ha recibido en todas las Juntas Generales a las que hemos asistido, las cuales han merecido evasivas cuando no, otra vez, simplemente silencio. Y grandes palabras y grandes números concretados en la nada más absoluta.
 
Por cierto, sobre el voto electrónico, la decana en funciones en la Junta General de 17 de noviembre de 2015, y ante la interpelación de un compañero, respondía:
 
El proyecto que hemos llevado a cabo ha tenido dos partes, Javier, uno (sic) era precisamente el voto electrónico en elecciones que ese es posible tecnológicamente y técnicamente, es correcto, es decir, para elecciones estará … porque el voto electrónico en elecciones es digamos sencillo tanto técnica como jurídicamente, según dicen los que han hecho el proyecto ….
 
Ahora, el de elecciones sí. El de elecciones está, de hecho hace poco se ha resuelto digamos o se ha terminado el proyecto.
 
Como todos los compañeros saben, el voto electrónico no existe. El señor Íscar, miembro de la Junta saliente y por tanto corresponsable de las decisiones sobre las promesas electorales y lo que la Junta General, por boca de su decana, exponía en la Junta General, vuelve a contarnos ahora, como en un remake del cuento de la lechera, la historia del voto electrónico que prometieron, acabaron y nunca implementaron.
 
Por todo ello asistimos ilusionados al debate de candidatos que tuvo lugar en el ICAM el 22 de noviembre, esperando que alguno de los candidatos nos convenciera, esperando conocer las propuestas de cada uno de ellos y así decidirnos por unos u otros como ya habían hecho algunos compañeros de nuestra asociación, participando activamente en la candidatura de Alonso. No nos extrañó que el lugar elegido fuera la biblioteca de nuestro querido ICAM. Sitio pequeño al que sólo por sorteo tendríamos acceso algunos colegiados. Se podía seguir en directo a través de las redes sociales según se nos comentó. En sitios de escasa afluencia y aforo limitado es más fácil huir de preguntas incómodas. Jugada típica de la actual Junta de Gobierno en funciones.
 
Pero hete aquí que nos quedamos con las ganas. Un candidato, Nicolás González-Cuéllar, decidió que hablar del futuro del ICAM, que se desplegará después de las elecciones, “no tocaba”. Se dedicó sistemáticamente a lanzar acusaciones sin una sola prueba, a echar basura a diestro y siniestro y a no permitir que los candidatos, y en especial José María Alonso a quien por su cuenta y riesgo “bautizó” como candidato ISDE, y a quien conminó a que demostrara que no estaba financiado por esa escuela de negocios, explicaran sus programas. Parece mentira que un catedrático de Derecho Penal ignore que la prueba negativa es una probatio diabolica, lo que hace que cuando es necesaria una prueba de este estilo se invierta la carga de la prueba, o que, mucho más grave, ignore que “affirmanti incumbit probatio”, y si no lo ignora actuó como si tal.
 
Ni una prueba, pero tampoco una sola mención a su programa electoral. Nos referimos a mención constructiva y real, ya que decir que va a arreglar todos los problemas de la abogacía no es una declaración programática seria. Claro que su “Decálogo” publicado en la web de su candidatura, afirma, por ejemplo, en el punto 3 “Supresión absoluta de las tasas judiciales.”, como si la Junta de Gobierno del ICAM tuviera poder para esa supresión. No dice “lucharemos para que se supriman todas las tasas judiciales” sino categóricamente: “Supresión”. Igual él dispone de ese poder. Pero es muy dudoso.
 
Su único afán a lo largo de sus intervenciones en el debate y en las múltiples ocasiones que interrumpió el turno de palabra de los demás candidatos, fue una presunta “transparencia” sobre los fondos empleados o que se emplearán en la campaña electoral. No es que merezca, a juicio de mucha gente, gran crédito su presunta transparencia. Seguro que ha aprendido de algunos de sus clientes más rimbombantes cómo ocultar algunos eurillos de acá y de allá, como los ministros que afirmaban no tener nada pero ¡oh sorpresa!, se le encontraban intereses en Panamá o quienes no sabían contabilizar el número de entradas a un recinto público, o ignoraban cómo había aparecido un Miró en el cuarto de baño de su casa. Es una buena escuela para la transparencia.
 
Quien señalaba en un mitin que el ICAM “Ensimismado en cuestiones insustanciales y lamentables rencillas abandona la protección de la esencia de nuestra profesión, la defensa”, ha obstaculizado un debate programático, centrándose en “cuestiones insustanciales” o si se quiere de una sustancia menos importante que los graves problemas a que se enfrenta nuestra profesión, y ha preferido enzarzarse – o tratarlo al menos porque los atacados decidieron ignorar sus constantes intervenciones carentes de toda educación y lógica electoral– en “lamentables rencillas”. Los retos a los que se enfrenta el ICAM son de mucho calado. Las soluciones que los candidatos presentan ante los mismos merecen ser escuchadas y debatidas, y no perder el tiempo poniendo el ventilador en marcha para esparcir basura.
 
Claro que el señor González-Cuéllar tampoco aclaró a qué se refiere el nombre de su candidatura. Desde luego no a lo que indica en las entrevistas que le hacen, el 24.2 de la Constitución, ya que éste establece que los acusados “…tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia.”, cuestiones todas obviadas en las intervenciones en el debate y en la posterior actuación del señor González-Cuéllar en las redes sociales. Más parece que celebre el aniversario del 24.2 de 1895, fecha del tristemente famoso “Grito de Baire” en el que supuestamente Cuba anhelaba su independencia pero, como quedaría demostrado con los años para desgracia de España, realmente tenía detrás a los Estados Unidos, locos por hacerse con el control de la perla del caribe.
 
Puestos a imaginar qué efemérides celebrará el señor González-Cuéllar con el nombre de su “movimiento”, quizá rememore la persecución de Diocleciano contra los cristianos que se inicia en esa misma fecha allá por el 303, o quizá se sienta un Carlos V victorioso en Pavía y piense que ha inmovilizado a quien él ve como Francisco I, cautivo y desarmado.
 
Lo único cierto es que ni presentó auténticas alternativas en el debate, ni su presencia en la redes sociales obedece a explicaciones de su programa. Su única fijación es atacar al contrario. Destruir es mucho más fácil que construir. Todo el mundo puede romper un reloj de un martillazo. Pero sólo unos pocos artesanos son capaces de hacer funcionar la exacta maquinaria que contiene.
 
No es con destrucción con lo que se arregla el ICAM. No es abriendo brechas entre la abogacía en una imitación nefasta de los modos que se han instalado en nuestra política patria, en la que parece mejor objetivo denostar al contrario que alabar a los propios. El ICAM se arregla con soluciones reales a los problemas. Soluciones de presente y de futuro. Soluciones que impliquen a los que ya llevan muchos años en el ejercicio y a los que empiezan ahora, para que, basándose en la experiencia de aquéllos, sepan desarrollar un ICAM fuerte e implicar a todos los compañeros, en lugar de dividirlos con acusaciones oscuras y no probadas. Así no se arreglan las cosas. Así será imposible que el ICAM ilusione a todos los colegiados para, desde un colectivo fuerte y muy numeroso, dotado de las mejores armas, como son la Ley y la palabra, pueda devolver a nuestra profesión el prestigio que se merece y la fuerza legal que le corresponde.
 
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JOAQUÍN RAMÓN LÓPEZ BRAVO
Director de Comunicación Nacional
Abogado y Periodista
Agente de la Propiedad Industrial

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