Ingreso en prisión y clases de establecimientos penitenciarios

carcel2
Ingreso en prisión y clases de establecimientos penitenciarios.
 
1. Concepto de establecimientos y características comunes.
 
No hay un término de referencia legal en relación a esta cuestión, de manera que va a ser el reglamento penitenciario el que por primera vez ofrezca un concepto de establecimiento. Así en el art. 10 se define como una entidad arquitectónica, administrativa y funcional con organización propia, formada por unidades, módulos y departamentos destinados a facilitar la distribución y separación de los internos.
En relación al aspecto arquitectónico, hay que hablar de la evolución de los actuales centros penitenciarios que van a estar ya muy lejos de los modelos obsoletos que aun hoy podemos ver en algunas localidades.
Los principios inspiradores en ésta materia son la celda individual, regulada en los arts. 19 LOGP y 13 RP y la construcción horizontal, que va a suponer la estructuración en un sistema de módulos, con una extensión no inferior a 70.000 metros cuadrados. Hoy en día lo que se intenta es desarrollar éstos centros de manera que se favorezca la evolución de las técnicas sociales y la implantación de comportamientos responsables
En relación a esto podemos hablar del mandato de habitabilidad del art 14 RP, que habla de la obligación de la Administración penitenciaria de velar para que la distribución de los espacios y la ordenación de los edificios se ajusten a los caracteres generales de habitabilidad y comodidad.
 
1. Ingreso: Funcionarios y órganos de gestión.
 
Es necesario que la persona haya sido condenada y que la sentencia haya adquirido firmeza; también debe el Tribunal o Juzgado sentenciador dicte un mandamiento de ingreso en prisión, propuesta que debe hacerse dos meses antes del día de la extinción de la condena.
Puede que esta persona se encuentre en situación de prisión preventiva o que el ingreso se haga en calidad de detenido. El plazo máximo de detención va a ser de 72 horas desde que ingresó en prisión bajo el mandamiento de la autoridad competente o ingreso voluntario, el detenido quedará en libertad si no se ha legalizado su situación por la autoridad judicial (art.23 RP).
Éste ingreso voluntario va a suponer que la persona se presenta voluntariamente en prisión para cumplir la pena impuesta, y según el art. 16.1 RP. En todos casos debe ser admitida. El director de la cárcel tiene que comunicar dentro de las 24 horas siguientes, al juez o tribunal que dictó la orden de ingreso, que la persona ha acudido voluntariamente.
Presentarse de esta forma puede ser positivo por varios motivos; por un lado se puede acudir a la cárcel que se quiera, aunque es cierto que tras la calificación del penado, éste va a poder ser destinado a cualquier otra. Por otro lado puede ser un elemento que se tenga en cuenta para la obtención de permisos, dentro de los cuales se cuenta también la propuesta del tercer grado por “la asunción de responsabilidad por los hechos declarados probados en sentencia”.
 
Un tema diferente es como se produce el ingreso de un extranjero en prisión, donde uno de los primeros derechos que se mencionan, es el que tiene éste de hacer que se comunique su detención a la representación diplomática del Estado del que es nacional; tendrá éste mismo derecho cada vez que le cambien de cetro penitenciario.
En caso de que estas personas no tengan documentación personal se hará constar en su hoja personal. En el plazo de un mes, la cárcel procederá a iniciar los trámites para la obtención de la documentación personal a través de las autoridades judiciales, representaciones diplomáticas y comisarías provinciales. La cárcel procederá a tramitar ante la Comisaría Provincial la obtención del Número de Identificación de Extranjeros (NIE) para cada preso.
 
Cuando la orden de ingreso disponga la incomunicación del detenido, éste ocupará una celda individual en el departamento que el director disponga, y a continuación será reconocido por el médico. En tales circunstancias el detenido solo podrá ser atendido por los funcionarios encargados del departamento en el que se encuentra, y las comunicaciones quedaran limitadas a las autorizadas por el juez.
 
Conducciones y traslados
 
El órgano competente para decretar traslados y desplazamientos de presos o penados va a ser el Centro Directivo en base a la propuesta de la Junta de Tratamiento, Director o Consejo de Dirección.
En el caso de los penados se comunicara su traslado al Juez de Vigilancia y en el de los detenidos se debe hacer ante la autoridad bajo cuya disposición se hallen. La competencia para realizar traslados la tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, o en su caso la policía autonómica.
Si los reclusos son trasladados, se ha de tratar de exponerlos al público lo menos posible y han de tomarse las medidas necesarias para protegerles de cualquier clase de publicidad. Se prohíbe de igual manera el transporte de reclusos en malas condiciones de luz, ventilación o cualquier medio que suponga un sufrimiento físico.
 
Para el traslado de un preso de un Estado a otro rigen unas normas:
1. Debe ser nacional del Estado de cumplimiento.
2. La sentencia debe ser firme.
3. La duración de la condena debe ser al menos de seis meses desde el día de recibimiento de la petición.
4. El condenado, atendiendo a su capacidad física y mental, deberá consentir el traslado.
5. Los hechos que hayan dado lugar a la condena deberán ser una infracción en el Estado de cumplimiento.
6. Ambos Estados deben estar de acuerdo en el traslado.
 
Libertades.
 
La libertad de los presos, detenidos o penados solo va a poder ser acordada por la autoridad competente; en el supuesto de detenidos, si una vez transcurridas 72 horas desde el ingreso no se hubiere recibido orden de liberación, se procederá a su excarcelación.
Para la obtención de la libertad por parte de los condenados, se requiere la autorización de la misma por parte del Tribunal sentenciador o del Juez de Vigilancia penitenciaria en aquellos supuestos en los que se conceda la libertad condicional. Si el interno liberado careciera de medios económicos la Administración Penitenciaria está obligada a sufragarle el transporte hasta su residencia, así como cubrir sus necesidades más inmediatas.
 
1. Tipología.
2.*Establecimientos previstos en la LOGP.
 
Para empezar podemos hablar de las reglas mínimas que marca la Convención de Ginebra en relación a esta materia; en su regla 8ª dicta que “reclusos diferentes o en diferentes secciones dentro de un mismo establecimiento penitenciario, deberán ser alojados según sexo, edad, antecedentes o motivo de detención y el tratamiento que corresponda aplicarles”
Así pues, la regulación de los centros penitenciarios en España va a recibir una doble influencia; por un lado de las normas mínimas marcadas por la Convención de Ginebra Atendiendo a esta doble vertiente se construye una triple dimensión normativa de los establecimientos penitenciarios atendiendo a su finalidad, según tengan carácter preventivo, de cumplimiento de penas o establecimientos especiales de carácter asistencial.
 
1. Establecimientos penitenciarios preventivos
 
Son centros de ámbito provincial que van a tener como finalidad la retención y custodia de detenidos y presos. Sólo de manera excepcional, según los arts. 8.1 LOGP y 96 ss. RP, podrán cumplirse en estos establecimientos las penas y medidas de seguridad que no excedan de seis meses.
Tales centros pueden ser de tres clases; de mujeres, de hombres y de jóvenes. En la práctica lo que se hace es crear departamentos independientes para jóvenes y mujeres en los centros de las instalaciones penitenciarias para los hombres.
Con carácter general el régimen de los detenidos y presos será el ordinario (arts. 76 ss. RP), aunque en determinadas circunstancias, como en casos de peligrosidad extrema o inadaptación manifiesta a este régimen ordinario, podrá acordarse la aplicación del régimen cerrado pero siempre a propuesta de la Junta de tratamiento y previa aprobación del Centro directivo (art. 96.2 y 3 RP).
 
2. Establecimientos de cumplimiento
 
En este tipo de establecimientos la finalidad no va a estar encaminada a regular la convivencia, sino la propia ejecución de la pena privativa de libertad. La tipología de este tipo de centros viene marcada por imperativo legal contenido en el art. 9.1 LOGP, que va a establecer que se diferenciaran en tres tipos: de régimen ordinario, abierto y cerrado.
 
Régimen ordinario.
 
Van a ser destinados aquí los penados clasificados en segundo grado, ya sea porque ha sido por calificación inicial, por progresión del primer grado o regresión del tercero, a los penados sin clasificar y a los detenidos y presos que no se encuentren en establecimientos preventivos (art.74.1 RP)
Una vez verificado el ingreso se procederá inmediatamente a la separación de los internos, en donde se atiende a criterios de sexo, edad, antecedentes, estad físicos y mentales y respecto a los penados todos aquellos derivados del tratamiento.
El régimen de funcionamiento de estos centros se caracteriza sobre todo por el grado de confianza del que se dota a los internos en relación a su actitud favorable al tratamiento penitenciario. La seguridad, orden y disciplina están encaminadas en éste tipo de establecimientos a garantizar una convivencia ordenada.
El Consejo de dirección será el encargado de aprobar los horarios que van a regir el centro, así como el calendario de actividades mensuales obligatorias y optativas. Aun así, el RP en su art 77.3 va a garantizar al interno un mínimo de dos horas de dedicación a asuntos propios, ocho horas de descanso nocturno y un espacio horario, que no está predeterminado, para atender a las actividades culturales y terapéuticas, así como las de contacto con el mundo exterior.
 
Régimen abierto.
 
Las prisiones abiertas van a ser aquellas que carecen de obstáculos físicos ante una posible evasión, como pueden ser muros, alambradas, rejas, fosos etc.… y se van a inspirar en el principio de la auto-responsabilidad de los internos.
La idea es conseguir una convivencia basada en el orden y en la disciplina, de forma que se suprimen los controles rígidos tales como formaciones, cacheos, requisas, intervención de visitas y correspondencia que puedan contradecir los principios que inspiran estos centros.
El RP se refiere a tres clases de establecimientos de régimen abierto;
 
Los Centros Abiertos o de Inserción Social:
Son establecimientos penitenciarios dedicados a los internos de tercer grado de tratamiento. No obstante este tipo de centros también están destinados al cumplimiento de las penas de arresto de fin de semana, así como al seguimiento de los liberados condicionalmente (art. 163 RP). Su régimen de funcionamiento va a ser semejante a lo dispuesto con carácter general para el régimen abierto (art. 83 RP) y se encuentra específicamente regulado en el art 164 RP.
 
Las Secciones Abiertas:
Son departamentos que van a existir dentro de los Centros Penitenciarios destinados a presos clasificados en tercer grado, preferentemente en régimen abierto restringido.
 
Las Unidades dependientes:
Estas se van a encontrar arquitectónicamente ubicadas fuera del recinto del centro, preferentemente en viviendas ordinarias del entorno comunitario. Van a depender económica y administrativamente de éste, aunque los servicios de carácter formativo, laboral y tratamental van a ser gestionados de forma directa y preferente por asociaciones y organismos no penitenciarios.
Se van a destinar a estas unidades a l internos calificados en tercer grado que la Junta considere adecuados para que cumplan allí su tratamiento.
En ese caso el interno debe aceptar expresamente la normativa y régimen de funcionamiento de estas unidades.
 
A ésta clase de establecimientos se destinan los penados clasificados en tercer grado, aunque el destino de éste a uno u otro tipo de los establecimientos de régimen abierto va a depender de las necesidades del tratamiento y de la vinculación familiar del interno y su posible repercusión sobre el mismo (art 81.2 RP)
La actividad penitenciaria en régimen abierto tiene como obligación potenciar la capacidad de reinserción social del interno, por lo que el art 83 RP va a determinar que deben atenuarse las medidas de control, fomentar la autorresponsabilidad ofreciendo a los internos la posibilidad de participar en actividades realizadas por el centro, y en general ofreciendo las medidas necesarias para hacer efectiva su reinserción en la sociedad.
No obstante los internos en este régimen, a diferencia del resto de penados, van a poder salir de los Establecimientos para desarrollar actividades laborales, formativas, familiares o de cualquier tipo destinadas a fomentar su resocialización. Estas salidas deben estar reguladas y planificadas por la Junta de Tratamiento, aunque con carácter general el tiempo de permanencia mínimo en el centro debe ser de ocho horas, aunque ésta regla va a poder excepcionarse si el interno no acude al Centro a dormir, pero consiente en ser controlado mientras se encuentra fuera del mismo mediante medios telemáticos o cualquiera que sean pertinentes.
 
Régimen cerrado.
 
Los establecimientos penitenciarios de régimen cerrado van a tener un carácter excepcional debido a la peligrosidad de los internos que los ocupan.
A este régimen podrá accederse en los supuestos en los que el penado se encuentre clasificado en primer grado por tratarse de los internos más peligrosos (art 10 LOGP y 89 RP).
Los sujetos a este régimen deberán cumplir condena en celdas individuales, además de verse limitadas para los mismos las actividades comunes con el resto de los internos y del mismo modo se verán sometidos a un mayor control y vigilancia, exigiéndose de manera especial el acatamiento de unas medidas de seguridad que elabora el consejo de dirección, previo informe de la Junta de Tratamiento.
Dentro del régimen cerrado se establecen dos modalidades de régimen de vida, según se destine a los internos a Módulos Cerrados o a departamentos Especiales. Se destinaran a módulos cerrados a aquellos internos clasificados en primer grado que presenten una notoria inadaptación a los regímenes comunes, mientras que los penados que hayan inducido a alteraciones regimentales muy graves vana a ingresar en departamentos especiales, ya sea por poner en peligro la vida de otros presos o funcionarios o cualquier otra persona, dejando ver claramente su peligrosidad extrema (art. 91 RP)
En los departamentos especiales, el art 93 RP dispone entre otras medidas que los internos disfrutaran como mínimo de tres horas diarias de salida al patio, que podrán ampliarse a tres horas más para el desarrollo de actividades programadas. Diariamente se realizaran registros de celdas y cacheos y en las salidas al patio no podrán permanecer nunca más de dos internos juntos, pero éste número puede aumentar a cinco para el desarrollo de actividades programadas.
En los módulos cerrados los internos van a disfrutar de un mínimo de cuatro horas diarias de vida en común, que van a poder aumentarse en tres horas más para la realización de actividades programadas.
 
Establecimientos o departamentos mixtos
 
Pueden albergar de forma indistinta a hombres y mujeres, rompiendo así el principio general de separación de sexos del art 16 LOGP. Podrá ser destinado cualquier interno siempre que lo requiera un programa de ejecución especial o se considere necesario para evitar la desestructuración familiar.
La única limitación impuesta por la normativa penitenciaria al ingreso de internos en establecimientos de esta naturaleza reside en la prohibición de destinar a los mismos a internos condenados por delitos contra la libertad sexual. Uno de los problemas que se plantea es qué régimen se va a aplicar tanto para presos preventivos como para penados; en el último caso podrá ser el ordinario y el abierto y quedarían únicamente excluidos para la ejecución de penas en régimen cerrado.
 
Departamentos para jóvenes
 
Son centros diseñados para jóvenes de hasta 21 años de edad, aunque en circunstancias especiales inherentes a la personalidad del recluso, la permanencia puede prorrogarse hasta los 25 años.
Se caracterizan por tener un carácter educativo intenso, para el que se adoptan métodos pedagógicos y psicopedagógicos en un ambiente que intenta asemejarse, en la mayor medida posible, al que vivirán los jóvenes cuando salgan en libertad.
Las condiciones del centro deben estructurarse de manera que permita garantizar el cumplimiento de cinco programas fundamentales:
1. Programas de formación instrumental y formación básica: Que intentan otorgar una formación general que le permita acceder a todos los niveles de enseñanza del sistema educativo.
2. Programas de formación laboral: del aprendizaje inicial para incluirle en el mercado de trabajo, como actualización, conversión o perfeccionamiento de una profesión u oficio.
3. Programas de formación para el ocio o la cultura: La finalidad es el aprovechamiento del tiempo libre con una finalidad educativa.
4. Programas de educación física y deporte.
5. Programas de intervención: dirigidos a intentar solucionar situaciones como problemas psicológicos, de drogodependencia o cualquier otro tipo de facultad del interno para la integración social.
 
Unidades de madres
 
Las internas van a poder tener en su compañía a los hijos que no hayan alcanzado los tres años de edad. Los menores y sus madres deberán ingresar en las unidades de madres, que contaran con un local habilitado para la guardería infantil. Según el art 175RP estas unidades estarán separadas arquitectónicamente del resto de departamentos.
Un dato interesante son las cifran que retratan el aumento de mujeres reclusas de 487 en 1980 a 3997 en 1994, lo que viene a representar un aumento del 800%. La mayoría de las reclusas tiene una edad que se va a mover en el baremo de 21 a 35 años, siendo la media 32 años, hecho que influye determinantemente en el aumento de niños en prisión.
 
El Ministerio Fiscal debe cumplir una serie de funciones que por amparo de la ley les corresponde a estos niños.
a) Deberá visitar los centros penitenciarios de mujeres existentes en la provincia con el fin de observar directamente y valorar el estado en el que se hallan los niños allí internados, debiendo elaborar un informe que se remitirá a la Fiscalía General.
b) Solo podrán permanecer ingresados en los centros Penitenciarios los hijos que justifiquen fehacientemente la filiación. Aquellos de los que no pueda ser justificada, se deberán poner a disposición de la entidad pública.
c) Cuando las madres sean detenidas con sus hijos y justifiquen la filiación y que además no tengan parientes cercanos que puedan hacerse cargo de ellos, tales hijos deberán ser puestos a disposición de un Centro de Acogida, por lo menos mientras se instruyen las diligencias policiales contra la madre.
d) Si la madre desea tener con ella a su hijo en el centro penitenciario, se dirigirá a través del Centro a la Entidad Publica quien evaluara si es conveniente que el menor permanezca con los parientes o la convivencia con la madre.
e) En caso de separar al hijo de la madre, se deberá fijar el régimen de visitas para que el niño no quede privado de la relación con su madre.
 
Las características que deben cumplir las Unidades de Madres:
1. Deben contar con un especialista en educación infantil que oriente la programación educativa y lúdica de los menores.
2. Todos los menores ingresados en estas unidades tendrán cubierta la asistencia médica, debiendo ser asistidos por un especialista en pediatría.
3. Se garantiza a los menores las horas de descanso y de juego que precisen.
4. La Administración facilitara a las madres que carezcan de medios necesarios para el cuidado de sus hijos, todos aquellos que sean precisos.
5. El régimen de visitas al menos solo podrá restringirse por razones de seguridad.
 
Unidades extra penitenciarias y establecimientos o unidades psiquiátricas penitenciarias
 
Van a albergar a aquellos internos clasificados en tercer grado que requieran el sometimiento a un tratamiento específico de deshabituación a drogodependencias u otras adicciones, así como tratamiento educativo especial.
Estas unidades se van a encontrar fuera del Centro y por lo general la Administración va a utilizar instituciones tanto públicas como privadas. Con respecto a las Unidades psiquiátricas penitenciarias pueden integrarse fuera del centro o situarse fuera del, pero en todo caso según el art 191 RP su distribución territorial deberá favorecer la rehabilitación de los enfermos a través del arraigo en un entorno familiar.
 
Los internos que deberán ingresar en estos establecimientos son:
1. Los detenidos o presos con patología psiquiátrica
2. Presos a los que se les ha aplicado una medida de seguridad o internamiento en un centro psiquiátrico.
3. Penados a los que con posterioridad a su ingreso en el centro se les ha diagnosticado una enfermedad mental y en atención a esta situación se decide la imposición de la medida.
Por la peculiaridad de los sujetos internados en estos centros se prevé en el art 178 RP la obligatoriedad de llevar a cabo un informe sobre el estado y evolución de los mismos cada seis meses. Se establece además la necesidad de separar a los internos dependiendo de la asistencia que requieran.
Las restricciones a la libertad personal de los pacientes se adoptaran en función de su salud y del tipo de tratamiento al que deba someterse. Las medidas coercitivas serán excepcionales y solo resultaran admisibles cuando sean acordadas por un facultativo y deberán durar el tiempo mínimo imprescindible previo al efecto del fármaco que se le suministre. En estos supuestos deberá ponerse en conocimiento de la autoridad judicial la adopción de esa clase de medidas.
 
Santiago Chamat

Abogado

www.chamatabogados.com
@chamatabogados

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

ASOCIACIÓN
“Abogados por un COLEGIO-ético”
Calle Reina Mercedes,22
28020 Madrid
CIF: G86855350
Tlf: 91 456 29 80
Email: info@colegio-etico.es

© 2013 Abogados por un COLEGIO-ético
Todos los Derechos Reservados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR