Los nuevos dominios globales (gTLD).-Iª parte-

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Los nuevos dominios globales (gTLD).-1ª Parte-
 
Joaquín López Bravo – COLEGIO-ético
 
Unos apuntes históricos.
 
Desde el 6 de agosto de 1.991, la forma de entender las comunicaciones ha cambiado en el mundo. Esa es la fecha “convencional” de la creación de la World Wide Web (www) o lo que es lo mismo, el nacimiento de Internet(1). Es decir, en menos de un cuarto de siglo la humanidad ha expandido las posibilidades de comunicación poniendo a disposición de todos los seres humanos, salvo dolorosas excepciones, acceso fácil y rápido (a veces instantáneo) al conocimiento y a la comunicación interpersonal.
 
No haremos una historia detallada de la creación de Internet. Hay muchos tratados al respecto con objetivos más ambiciosos que este breve artículo. A los simples efectos de situar la cuestión de los nuevos gTLD, recordaremos los diferentes pasos desde la apertura comercial y general de Internet al acceso libre (y conocido) de todo el mundo. Internet es una red de redes, es decir, engloba a muchas redes que ya desde los años 60 interconectaban primero a militares y después a científicos para intercambiar conocimientos. Muchas de las características de Internet son “heredadas” (y naturalmente muy mejoradas) de las que regían en aquellas redes.
 
Los ordenadores en red se comunican mediante direcciones IP (Internet Protocol), que vendrían a equivaler a números telefónicos, compuestas por cuatro grupos de cifras, cada uno de ellos hasta un máximo de 255(2). Recordar esas combinaciones (4.294.967.296 posibles en total) sería complicado, por lo que se pensó en un sistema más fácilmente memorizable. Como consecuencia, en la década de 1980 se creó el Sistema de Nombres de Dominio. Este sistema estableció unos grupos, identificados, en el caso de los dominios correspondientes a y gestionados por cada país, (cc “country code” o dominios “territoriales”) por las dos letras identificativas de dicho país según la norma ISO 3166 y en el caso de los “genéricos” por siete terminaciones divididas en las que identificaban dominios libres, ya que cualquiera podía solicitar una dirección bajo los mismos (.com / .org / .net;) y las que identificaban dominios restringidos cuyas direcciones sólo podían ser adjudicadas a y usadas por algunas entidades específicas (.edu / .gov / .mil / .arpa). A estos últimos se añadió, poco después y a petición de la OTAN, el .int. Con la expresión “nombre de dominio” se denomina habitualmente una dirección en Internet completa compuesta por el dominio genérico o territorial situado a la derecha del punto de la dirección y el dominio de segundo nivel que identifica al titular o propietario del sitio web.
 
En 1.998 se creó ICANN la Corporación encargada de la asignación y control de nombres de dominio y números de IP (en inglés Internet Corporation For Assigned Names and Numbers.), como fusión de las dos corporaciones previas existentes al respecto, IANA e INTERNIC. Esta corporación sin ánimo de lucro fue la encargada de fomentar la competencia en el mercado de los nombres de dominio y al tiempo afianzar la seguridad y estabilidad de Internet. Ya en ese momento se había producido un estallido del uso de Internet, rebasando todas las previsiones, convirtiéndose en un elemento vital (y viral como ahora se dice) no sólo de comunicación, sino indicativo de otras muchas cuestiones, entre otras poder político y de control de la información. Por ese motivo se reclamó al gobierno de EE.UU., que estaba tutelando y controlando Internet a través de su intervención más o menos directa en su gestión y desarrollo, que abandonara tal control. Curiosamente se delegó el control de la Red en una entidad privada sin ánimo de lucro de composición heterogénea, regida por sus propios estatutos y sin sujeción (al menos nominal) a ningún foro o jurisprudencia más que los creados por sí misma(3). Lo cierto es que se trata de una organización abierta a la participación y que cada paso que da se somete a un amplísimo escrutinio mundial (virtual la mayor parte de las veces), en el cual se estudian todas las propuestas especialmente las que provienen de los grupos que componen la estructura de ICANN(4). Es lo más parecido a una democracia desde abajo que puede darse en el mundo que hoy conocemos, pero alejada de una legalidad internacional en sentido clásico, y respondiendo a los problemas legales a medida que se plantean, mediante el debate en foros abiertos de las cuestiones a regular y la forma de hacerlo, y no mediante Tratados Internacionales suscritos por estados. En definitiva, el poder político público de cada estado cedió parte de sus capacidades regulatorias a favor de una entidad privada. Internet es pues un campo regido por derecho privado, especialmente un Derecho contractual de adscripción obligatoria.
 
La trayectoria de los gTLD.
 
Cuando nació Internet ni el más optimista podía prever que la red se convertiría en la tela de araña que envolvería al mundo en un plazo tan breve. De hecho se trabajaba con programación a 32 bits pensando que la actualización/ampliación de ese estándar no sería necesaria hasta pasado un siglo. Sin embargo el crecimiento ha sido exponencial. A los ordenadores personales en red se han unido multitud de dispositivos (tabletas, teléfonos móviles, ordenadores portátiles, libros electrónicos, etc.) que han necesitado su propia dirección IP. Las redes internas de las compañías (LAN) han acaparado también un número significativo de direcciones IP. De hecho la IANA (organización sin ánimo de lucro ligada a y parte de ICANN que se encarga de asignar las direcciones web) distribuyó, el 3 de febrero de 2.011, el último bloque de direcciones libres de la red IPv4 (Protocolo de Internet versión 4), y la red basada IPv6 no se desarrolla, según algunos expertos, a la velocidad suficiente por lo que éstos avisan de un posible colapso en Internet por falta de direcciones. No parece probable que esto suceda siempre y cuando la IPv6 se desarrolle con una mayor velocidad(5), lo que según parece ya se está implementando.
 
Si se agotan los números, con mucha más razón las letras. Las combinaciones de palabras pronunciables son muy inferiores en número a las cifras que se pueden construir con los diez guarismos básicos. Y salvo algunas excepciones, cuyo fin es más promocional o gracioso para aparecer en los medios de comunicación(6), las direcciones de Internet (los nombres de dominio) tienden a ser cortas y fácilmente memorizables. Precisamente lo que se buscaba con la instauración del sistema de nombres de dominio era justamente eso: nombres fáciles de recordar que coincidieran, normalmente, con lugares, productos, servicios o incluso marcas reconocibles. Casi un sistema intuitivo en el cual, conociendo el nombre del objeto que se busca en la vida real, se pueda encontrar con facilidad la dirección en la Red. Pero el incremento de la actividad en Internet ha forzado a los titulares de marcas, a los productores, los prestadores de servicios, a ir alargando sus direcciones web. A ello se añade una tendencia publicitaria y de mercadotecnia consistente en solicitar direcciones web coincidentes con un eslogan publicitario. Es claro que había que buscar una forma de ampliar las posibilidades de obtener nuevas, cortas y reconocibles direcciones web.
 
Casi desde sus inicios en ICANN hubo una corriente proclive a ampliar el número de gTLD. Tras numerosas consultas públicas, se abrieron dos rondas para ampliar el número de dominios de primer nivel bajo los cuales poder obtener nuevos nombres de dominio. La primera, el 16 de noviembre de 2000, dio lugar a la selección de los siete nuevos dominios de primer nivel: .aero, .biz, .coop, .info, .museum, .name y .pro. Sin embargo, salvo el .biz todos eran dominios reservados: había que cumplir determinadas condiciones para tener acceso a un nombre bajo esos dominios de primer nivel. Tampoco ayudaban al desarrollo y creación de nuevos nombres de dominio para facilitar acceso a las direcciones web los dominios de primer nivel territoriales, ya que prácticamente todos exigían que hubiera una sede o al menos una representación en el país en cuestión para otorgar el nombre de dominio. Hay que reseñar que en medio de este proceso se acordó por parte de ICANN aceptar el dominio .eu, un domino “territorial” no ligado a un país sino a la Unión europea.
 
En el año 2.003 se abrió la segunda ronda para admitir nuevos gTLD. Se aprobaron los dominios .asia, .cat, .jobs, .mobi, .tel .travel, .xxx y .post. Se rechazaron .mail y una propuesta alternativa de .tel. Igualmente todos estos dominios “genéricos” tenían restingido el acceso solamente a quienes cumplieran determinadas condiciones.
 
Estas dos fases fueron muy criticadas por bastantes colectivos de internautas. Acusaron en las redes sociales a ICANN de cierto oscurantismo en la concesión (sobre todo en el caso del dominio “.eu”) y una excesiva precipitación (sobre todo en la primera fase) en todo el proceso. Lo cierto es que ambas fases fueron resultado de procesos abiertos, como es habitual en ICANN. Parece que lo que realmente había molestado más fue la creación de la Política Uniforme de resolución de Conflictos en materias de nombre de Dominio (UDPR), que parecía estar claramente fuera de las funciones de ICANN, ya que se argumentaba en general que la cuestión de la resolución de problemas mascas versus dominios deberían ser resueltas por los tribunales nacionales o a través de convenios o tratados internacionales y no mediante el sistema arbitral creado por ICANN.
 
No entramos a valorar si efectivamente habría algo de criticable en la actuación, pero para ella se contó para el desarrollo de la UDRP con la valiosa opinión de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) organismo de la ONU autofinanciado, gestor de numerosos tratados internacionales en materias de Propiedad Intelectual e Industrial, que abogó por un sistema de arbitraje internacional y todo un entramado que fue admitido casi en su totalidad por una ICANN aún en sus pasos iniciales. Subyace en el fondo de todo esto, en nuestra opinión, un ansia libertaria que entiende Internet como el último territorio libre. Pero sin duda ese territorio libre necesita de ciertos controles para evitar conductas delictivas o, cuanto menos, conductas de escaso peso ético.
 
Fuera por estas acusaciones, fuera porque realmente parecía lo mejor para el futuro de los nombres de dominio, se abrió una nueva ronda de consultas entre los actores de Internet para cambiar el sistema de nombres de dominio o mejor dicho, para ampliar los dominios “genéricos” bajo los cuales se pudieran obtener nombres de dominio. Fruto de estas rondas y de las opiniones de muy diferentes organismos, personalidades y empresas, el 26 de junio de 2008, en su reunión de París, ICANN tomó dos decisiones cruciales. La primera, abrir un procedimiento de asignación de nuevos dominios al que pudieran concurrir quienes quisieran, y otorgándose quienes cumplieran los requisitos que se establecían en las bases para la solicitud, pensadas para evitar que el sistema se desestabilizada. El segundo, abrir el sistema de nombres de dominio a dominios “genéricos” expresados con caracteres no latinos . Se ha dado en llamar a estos dominios IDN, Nombres de Dominios Internacionalizados.
 
Joaquín Ramón López Bravo
Abogado y Periodista
Portavoz de la Asociación Abogados por un COLEGIO-ético
Sígueme en Twitter: @jarlob
Abogados por un COLEGIO-ético [www.colegio-etico.es]
Síguenos en Twitter: @COLEGIOetico
 
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(1). Otras fuentes cifran el nacimiento de Internet en la creación y desarrollo, en 1.993, del navegador gráfico Mosaic.
(2). Para los curiosos esta limitación se debe a que las direcciones IP se representan como un número binario de 32 bits (el llamado en la mayoría de los lenguajes de programación en computación “numero entero”), dividido en cuatro octetos o bytes (un octeto es un grupo compuesto por 8 bits). El valor decimal máximo de cada octeto es 255. Al igual que el número más alto de 8 cifras en el sistema decimal que utilizamos sería 99999999, el número binario de 8 bits más alto es 11111111, y esos bits, de derecha a izquierda, tienen valores decimales de 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64 y 128, lo que suma 255 en total, por lo que éste es el valor máximo representable en cada octeto.
(3). Véase la web https://www.icann.org/
(4). Para información sobre la estructura y funcionamiento de ICANN visítese https://www.icann.org/community
(5). Para tener una idea de lo que supone IPv6, señalaremos que IPv4 posibilita 4.294.967.296 direcciones diferentes, menos de una dirección web por persona del planeta mientras que IPv6 admite 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456 (340 sextillones) de direcciones, casi 6,7 × 1017 (670 mil billones) direcciones por milímetro cuadrado de la superficie de la Tierra.
(6). Las fuentes consultadas no se ponen de acuerdo sobre cuál es el dominio más largo. Desde luego estará entre alguno de los siguientes:
llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwyll-llantysiliogogogoch.com (ciudad de Gales)
buintierradefrutashermosasrosasbuenosvinosairepuroyverdescampos.com (ciudad en Chile)
iamtheproudownerofthelongestlongestlongestdomainnameinthisworld.com
thelongestdomainnameintheworldandthensomeandthensomemoreandmore.com
abcdefghijklmnopqrstuvwxyzabcdefghijklmnopqrstuvwxyzabcdefghijk.com
thelongestlistofthelongeststuffatthelongestdomainnameatlonglast.com

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2 Respuestas a Los nuevos dominios globales (gTLD).-Iª parte-

  1. Angel Juárez 19/11/2014 en 5:37 pm #

    Excelente Joaquín. Un fuerte abrazo.
    Solicito permiso para publicarlo

  2. agencia adwords 29/12/2014 en 6:18 pm #

    Excelente artículo. Gracias por compartir

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