Luces y sombras

LucesSombras
 
LUCES Y SOMBRAS
Breve crónica de la Junta del ICAM del 17 de Noviembre del 2015.
 
Un año mas, todos los colegiados del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, estábamos convocados para la revisión, y en su caso aprobación, de los presupuestos del ICAM del año siguiente. Las expectativas de asistencia por parte de la Junta de Gobierno, como cabe del aforo del recinto escogido, se vieron más o menos cumplidas.
 
Lo que no impide manifestar una vez más nuestra tristeza porque, como viene siendo habitual, el desinterés de los colegiados sea la tónica general ante una cuestión tan vital como la forma en que se gastarán nuestras cuotas y cómo ese gasto ayudará a nuestro desempeño profesional diario. Los presupuestos fueron aprobados con menos de 900 votos (recuérdese el valor doble de los votos de los colegiados ejercientes), lo cual significa una participación irrisoria. Apenas 400 compañeros sobre más de 75.000 colegiados. Poco más de un 0,05%. O dicho de otra manera, cinco de cada mil compañeros.
 
Antes de comentar el desarrollo de la Junta General, resultó sorprendente el retraso del Vicedecano y Tesorero del ICAM quien no hizo acto de presencia hasta pasadas las 17.30, cuando ya habían sido presentados los presupuestos por la Decana. Justificó su retraso achacándolo a hecho de encontrarse de guardia el día de celebración de la Junta General. No deja de resultar llamativo que conociéndose las guardias con tanta anterioridad como se conocen, se hiciera coincidir la Junta General con una guardia del Tesorero, persona que según los estatutos debería presentar los presupuestos a los colegiados (art. 26.3). Máxime cuando la Junta de Gobierno nos tiene acostumbrados a convocar las Junta Generales rozando el plazo máximo estatutariamente establecido, cuando no manifiestamente después del fin de dicho plazo como hemos tenido ocasión de denunciar en relación con la Junta General extemporánea de Junio del pasado año. En fin, que se mantenga esta anticipación.
 
Entrando ya en materia de los presupuestos presentados, se puede destacar favorablememte, que por fin, se recoge una reivindicación histórica como es la desaparición (esperemos que definitiva), de los derechos de dictámenes de honorarios, lo cual supone una buena noticia para todos los compañeros que alguna vez se han visto afectados por dichos derechos, no pudiendo por menos que alegrarnos por la rectificación de la Junta de Gobierno pues como les recordó un representante de ALA, a las peticiones en anteriores Juntas Generales de desaparición de estos derechos, la Junta de Gobierno respondió que no resultaba posible por tratarse de ingresos ordinarios. Parece que los servicios jurídicos han hecho ver a la Junta de Gobierno que estaba en un error y ésta ha rectificado.
 
Otra buena noticia que nos comunicó la Junta de Gobierno es una nueva rebaja de la cuota colegial, lo cual supondrá un alivio, aunque sea pequeño, para los castigados bolsillos de todos los compañeros.
Desgraciadamente no todo fueron buenas noticias. Antes de analizar el fondo, hay que destacar las formas y en este aspecto a la Junta de Gobierno le queda mucho camino por recorrer. Su incapacidad para asimilar/aceptar las criticas resulta casi patológica, tomando muchas veces los comentarios de compañeros como ataques personales. En esta Junta General en concreto la Excma. Sra. Decana respondió a unas observaciones de un compañero de ALA de una forma airada e impropia. La justificación de que esas “formas”, totalmente inaceptables, habría que achacarlas a su natural vehemencia en la defensa de sus argumentos y no a agresividad hacia un compañero, parece necesario recordarle que ostentando el cargo que ostenta, la moderación y la prudencia son virtudes más deseables que la incontinencia vehemente con la que se expresó.
 
En cuanto al fondo, si bien hay numerosos aspectos que se podrían tratar me voy a detener tan solo en dos cuestiones que me provocaron gran inquietud. La primera cuestión es el anuncio de la puesta en marcha de un proyecto tecnológico, con el muy loable fin de modernizar el Colegio, pero cuyo elevado presupuesto y el carácter plurianual, asumiendo compromisos por 5 años y por 3 millones de euros, suponen un lastre para las cuentas y tesorería de ejercicios futuros.
 
Tampoco parece razonable que se afronte este proyecto con cargo a los recursos propios de las reservas del ICAM, ya que ello supone una despatrimonialización del Colegio, dejándolo en una situación más vulnerable ante posibles reveses económicos, en un escenario como es el de los Colegios Profesionales de un futuro realmente incierto. Además al estar proyectada la ejecución en un periodo de 5 años, se condicionará a la Junta de Gobierno que resulte de las próximas elecciones al ICAM, que si mi memoria no me falla deben celebrarse en 2 años aproximadamente. Esta nueva Junta deberá cargar con un proyecto que no habrá diseñado y con unos gastos que no habrá elegido, y ello sin tener en cuenta que estos proyectos a largo término no suelen acabar bien.
 
La segunda cuestión es la archiprometida implantación del voto electrónico. Llegado el momento de las preguntas o cuestiones una vez presentados los presupuestos y dado el silencio de la junta sobre dicha materia, quien suscribe no pudo por menos que preguntar sobre el estado del voto electrónico, toda vez que en años anteriores se había estado presupuestando, y gastando unas elevadas cantidades (a título de ejemplo en el 2015 estaban presupuestados 40 mil euros) y para el ejercicio de 2016 no se encuentra presupuestado ni un solo céntimo.
 
La escueta respuesta que se me dio fue, no un anuncio que los trabajos para implantar el voto electrónico estuvieran terminados y cerca de la implantación, sino que resultaba un tema complejo pero que no se había abandonado, que seguían trabajando en ello, es decir la misma respuesta que Junta tras Junta vienen ofreciéndonos. Justo después de mi intervención el siguiente compañero que intervenía reiteró la pregunta porque no se había quedado conforme con las explicaciones ofrecidas, a lo que, y esta vez la Decana, la Junta de Gobierno facilitó algo más de información, señalando que si bien el voto electrónico para unas elecciones podría implantarse ya (si eso es cierto no entendemos porque no lo ha hecho, o a qué está esperando), el voto electrónico para las Juntas Generales resulta bastante más complicado, porque deberían retransmitirse las Juntas Generales en streaming y solicitar el voto al mismo tiempo a los asistentes y a los que siguieran la transmisión en directo y técnicamente resultaba mucho más complejo.
No cabe duda de que es bastante más complejo, pero ¿tanto tiempo y tanto dinero para tropezar con un escollo que es evidente antes de iniciar cualquier trabajo sobre la simultaneidad entre asistentes en directo y en remoto, y no poder superarlo aún? Y se nos pide fe en un proyecto tecnológico a cinco años. Es difícil tener fe cuando la experiencia demuestra que tecnología y Junta de Gobierno no están (por usar una palabra muy de moda) adecuadamente “maridados”.
 
Además de estas dos cuestiones que me preocupan especialmente, los compañeros de ALA volvieron a traer a esta Junta cuestiones que, aunque ya debatidas y discutidas recurrentemente, como son los gastos de personal, poniéndolos en relación con los despidos que se produjeron hace algún tiempo, así como las subvenciones-cuotas que el ICAM paga a organismos internacionales o asociaciones (UIBA, CIAR) no acaban de ser explicadas y aclaradas con la claridad necesaria por la Junta de Gobierno.
 
A modo de conclusión, señalare que como es evidente los presupuestos no pueden incorporar los gustos de todos, pero que la actual Junta de Gobierno debería ser más receptiva a la crítica constructiva y al cumplimiento de las obligaciones estatutarias, pues de un tiempo a esta parte hemos podido comprobar las inverosímiles interpretaciones que de estos hacen en relación por ejemplo a las facultades del Tesorero (el cual según nuestra Decana parece que no es más que un mero comparsa) o en relación a las proposiciones, tema sobre el cual de manera brillante mi querido compañero Joaquín Ramón López Bravo escribió hace algún tiempo un artículo de obligada lectura http://colegio-etico.es/noticias/el-empecinamiento/
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Alfonso Vega Navarro
Abogado/Asesor Fiscal
www.alfonsovegaabogado.com

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